La Presidenta de la República cumplió ayer con la tarea de entregar al país la tercera cuenta pública de su mandato, en un contexto absolutamente predecible, dadas las condiciones que hemos conocido del estado del país, especialmente en el último año. Era imposible pensar que se realizarían grandes anuncios dada la estrechez económica que vive el país, lo que incluso ha llevado a que el Gobierno deseche proyectos que tenía en carpeta o formaban parte de su Programa.
Sin embargo, uno de los aspectos más importantes en esta cuenta pública es el esfuerzo que ha tenido que hacer el Ejecutivo, para presentar a  la ciudadanía un panorama alentador y de crecimiento en el área económica, en circunstancias que los chilenos estamos diariamente viendo los efectos de una situación de desarrollo del país cada vez más compleja, con una pérdida de empleos que sigue golpeando duramente a los trabajadores.
Hoy  es cada vez más difícil que los chilenos crean en los anuncios realizados en esta cuenta, porque ya han vivido la experiencia de que lo señalado por la Presidenta en las cuentas anteriores finalmente no se logra cumplir, ya sea porque  son proyectos tremendamente  atrasados en su ejecución;  o los recursos que se destinan a determinadas medidas no son los adecuados y no alcanzan; o se dejan de lado propuestas dadas a conocer con un gran apoyo mediático, todo lo cual  en definitiva ha contribuido importantemente al bajísimo  porcentaje de credibilidad que la mandataria y el Gobierno han tenido, especialmente en este último año. 
Nos  hubiese gustado que el Gobierno abordara esta cuenta pública con valentía,  reconociendo que ha equivocado el camino y que es necesario rectificar; como oposición hemos señalado que estamos “disponibles para buscar acuerdos que nos permitan recuperar el crecimiento económico”, tal como lo ha señalado el presidente de la Unión Demócrata Independiente y dirigentes de Chile Vamos. No podemos seguir dándonos el lujo de que muchos compatriotas, paguen un alto costo por los errores cometidos y tengamos una cuenta pública que de ninguna manera refleja la realidad de un país, que necesita despejar las incertidumbres y generar confianza para recuperar su crecimiento.

 

 

 

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