los taxistas tradicionales, aquellos de techo amarillo, se sienten hoy amenazados por las empresas que  proporcionan a sus clientes una red de transporte privado, a través de un software de aplicación móvil,  que conecta los pasajeros con los conductores de vehículos registrados en su servicio, donde los vehículos se reservan mediante el uso de la aplicación móvil y mediante la cual los clientes incluso pueden rastrear la ubicación de su coche reservado.Y era que no, la comodidad que estos servicios representan para el pasajero es evidente.Pero desgraciadamente así es la historia, quien no se renueva se muere…Si vemos hacia atrás, encontraremos muchas ocupaciones que ya no existen, o están por desaparecer, porque la tecnología las ha desplazado y sus titulares han debido buscar nuevos rumbos;  y no estamos hablando sólo de los antiguos lecheros,  aguateros,  encendedores de faroles o colchoneros;  sino también actividades mucho más contemporáneas como las secretarias mecanógrafas,  los empleados de correos y telégrafos,  los trabajadores de plantas automovilísticas, los operadores telefónicos, los agentes de viajes, los empleados en bibliotecas y librerías…etc.Es el costo de los avances tecnológicos, de esta que ha sido llamada la cuarta revolución industrial, una época que en un futuro cercano, además se caracterizará por la masificación de los robots.Se sostiene que para la próxima década se espera que los robots participen al menos tres cuartas partes de las actividades de producción de equipos y máquinas en los sectores automotrices, informáticos, electrónica y electricidad.Quizás algunas décadas más hayan robots mucho más multifuncionales, que participen en la actividad militar, educacional, judicial, médica, religiosa, política y deportiva, y de esa forma nos ahorren la molestia de los gastos reservados, de las huelgas de profesores, de los errores judiciales, de las negligencias médicas, de los falsos profetas, de la corrupción política… y hasta de escuchar las entrevistas a los jugadores de fútbol… 

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