i sobrina mayor, Fernanda Ignacia, Pardo Muñoz estudia tercer año de Psicología en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso  y escribió estas líneas que quiero compartir con ustedes.¡Hola, tanto tiempo! ¿Cómo has estado? ¡Muy bien! ¿Y tú? ¡Bien también!, ¡Excelente, la verdad!  Cuántas veces en el año nos encontramos con personas que afirman  que están bien, que su vida anda perfecta y que nada podría ser mejor.  Cuántas veces descubrimos luego que sus vidas no son tan color de rosa, y que en realidad tienen problemas y dificultades como todos nosotros. Esto es lo que llamo sonreír con los dientes quebrados.  Acostumbramos a tener conversaciones superficiales con colegas, amigos e incluso familiares, haciendo creer a otros que todo está bien en nuestras vidas. No sé con qué razón haremos esto, pero me da la impresión que o es para demostrar ser mejor que otros, o simplemente para no causar  lástima con problemas que a los demás poco pueden importarles. Y es que esto tiene un nombre, personas dápicas. Guidano,  famoso neuropsiquiatra italiano, plantea que cada persona posee una organización de significado personal (OSP). Esto es que cada ser humano tiene una manera distinta de procesar el conocimiento. Las personas dápicas son aquellas a las que desde pequeñas se les inculcó que es sumamente importante que la sociedad tenga una buena imagen de ellas. Esto sería como decir “mi familia es perfecta, no tenemos ningún problema”, lo que, por ende, llevaría a exigirse y a  pensar más tarde  que “debo ser el mejor en todo”. No sé cuál es la idea de tener actitudes correspondientes a un dápico, pero lo que sí he descubierto a lo largo del tiempo es que no caigo en esa ingenuidad, y que tampoco soy un ser humano perfecto para no reconocer aquello en lo que me equivoco y en las cosas que fracaso. Antes de concluir esta columna, quisiera decirles a todas esas personas que ocultan sus imperfecciones, que analicen si eso les hace más bien que mal, si ese autoengaño los lleva a ser felices realmente. Al fin y al cabo, todos tenemos los dientes quebrados, sólo debemos encontrar la forma de reparar esas quebraduras y seguir adelante.  

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