Tal vez la entrega de viviendas sea un hecho cotidiano, por lo demás, es responsabilidad del estado entregar  las mejores condiciones de vida a sus habitantes.
No obstante, la entrega de 102 viviendas en Punta Mira sur, el viernes pasado se expresaron muchas peculiaridades.
Son personas, en su mayoría, que vienen de campamentos, cómo Las Higueras, el Triángulo y parte de Quebrada Las Rosas.
 Con ellos estuvimos en varias oportunidades, y tuve la ocasión de escuchar sus desgarradoras historias.  Cómo que en Las Higueras y Quebradas Las Rosas, estaban a punto de ser lanzados, porque ocupaban un terreno privado; y bueno, el dueño deseaba hacer uso de su propiedad.
Muchos de ellos, ahorraban mensualmente para cumplir con el requisito, que le exigía el trámite para postular a una casa propia
En ese momento habitaba la desesperanza, el sueño de la casa propia se veía lejano y a veces inalcanzable.
Aunque yacía en su fuero interno, la fuerza de aquellos que son capaces de escribir importantes capítulos en sus vidas.
Y lo hicieron. El contraste de la atmósfera de ese pasado con el presente, fue diferente. Al momento de la entrega de llaves de su casa propia, el instante mágico fue diferente.  Rostros iluminados, sonrisas y agradecimientos fue la tónica.
Algunas casas están construidas para personas con discapacidad física. Hubo tres beneficiarios en esas condiciones. Sus  viviendas poseen puertas más ancha, baños más amplios, por lo que pueden transitar libremente por su hogar. 
Había alegría en la población Vida Nueva.
Son justificadas las lágrimas que derramaron. Su emoción fue contagiosa, y satisfacción porque  ellas y ellos, junto al gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet y autoridades regionales, le dieron un lugar a la perseverancia y a la convicción que todos los sueños son posibles, si se lucha por conseguirlos.
Chile desde el viernes en Punta Mira Sur, posee 102 nuevos propietarios de su casa propia. Y un sueño cumplido.

 

 

 

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