Los hechos de violencia que se han registrado en los últimos días en estadios del país y también en la región plantean un desafío a las autoridades y especialmente a los organizadores de los espectáculos deportivos. La aplicación efectiva de la recientemente promulgada ley de derechos y deberes en el futbol profesional, debiera, entonces, ser el primer paso para sancionar a los autores de faltas y delitos que se cometen alrededor de esta actividad deportiva.
Estas personas que van al fútbol a generar violencia y destrozos (para separarlos de los verdaderos hinchas con quienes comparten la tribuna o galería), no son un fenómeno nuevo. Anteriormente este tipo de actos de vandalismo siempre fue una fórmula para negociar nuevos beneficios para los cabecillas de las facciones de barristas con los directivos de los clubes, a cambio de cierta tranquilidad durante el desarrollo de los partidos. Hoy vemos una clara intención de desafiar la nueva legislación, con la que por ley estos barristas pierden privilegios.
Desde quienes participamos en la elaboración de la nueva ley, echamos de menos el cumplimiento de ella por parte de los clubes organizadores y también mayor inteligencia policial. La legislación exige control de identidad a todos quienes ingresan al estadio para dejar fuera a quienes tienen prohibición, tal como ocurrió en Copa America, pero en el campeonato local esto se ha relajado. También se exige un número de guardias de seguridad y, por ejemplo, en Sausalito hace una semana había sólo un 25% de los guardias que debían estar, para complementar la labor de Carabineros que siguen presentes en los estadios, supervigilado el plan de seguridad. 
Y cuando pedimos mayor inteligencia policial, se sostiene, por ejemplo, en los resultados del operativo.  En el Fiscal de Talca vimos por televisión a cientos de personas protagonizando destrozos y actos de violencia y el resultado fue de sólo 20 detenidos. Se pudo haber acordonado el sector, revisar las cámaras de seguridad, detener a los autores de los delitos dentro del estadio, para ponerlos a disposición de la justicia y aplicar las sanciones. Ya hemos solicitado crear una unidad especializada de carabineros para controlar la violencia en los estadios.
Por lo pronto, se debe hacer cumplir la ley. Lo que se exige en materia de seguridad a las sociedades anónimas organizadoras del espectáculo y sancionar su incumplimiento, identificar y poner ante la justicia a los autores de faltas o delitos; y aplicar las sanciones para que el fútbol sea la fiesta que quieren los verdaderos hinchas.

 

 

 

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